lunes, 11 de septiembre de 2017

INVESTIGAN IRREGULARIDADES EN PROCESOS DE 400 JUECES


El fiscal general Néstor Humberto Martínez anunció en Cartagena que se investigan las actuaciones de 400 jueces por la presunta manipulación del sistema de reparto de procesos.

Añadió que la próxima semana habrá imputaciones en tres de los 21 casos que ya están siendo investigados.

Igualmente señaló que las primeras decisiones están relacionadas con presuntas irregularidades en el Tribunal Superior de Bolívar.

Martínez Neira sostuvo que ya han tenido capítulos judiciales en Meta y Cúcuta y vienen otras investigaciones en otras regiones en 14 distritos judiciales.

Indicó que hay mafias enquistadas en algunos sectores de la rama judicial y que se avanza en las investigaciones para judicializar a los responsables de esos hechos de corrupción.
MILES MARCHAN EN LONDRES PARA QUE INGLATERRA PERMANEZCA EN UNIÓN EUROPEA


Según los organizadores, no hay que aceptar como concluyente el referéndum del 23 de junio de 2016, en el que un 52 % frente a un 48 % de los británicos abogó por salir de la Unión Europea.

Miles de personas se manifestaron en el centro de Londres en favor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), en vísperas de que el Parlamento británico vote el proyecto de ley que eliminará la supremacía de las normas comunitarias tras el "brexit".

Los participantes -entre ellos muchos miembros del europeísta Partido Liberal Demócrata, la cuarta fuerza política en la Cámara de los Comunes- enarbolaron la bandera azul con estrellas amarillas de la UE durante la marcha desde Hyde Park hasta la sede del Parlamento.

La manifestación, en la que se prevén discursos del músico irlandés Bob Geldof y el exministro liberaldemócrata Ed Davey, fue convocada por el nuevo movimiento "Marcha popular por Europa", bajo el lema "Unirse, repensarlo y rechazar el 'brexit'".

En su página web, esta organización asegura que la opinión pública del Reino Unido está ahora mayoritariamente en contra de la salida de la UE e insta al Gobierno a tomar la opción de quedarse en el bloque comunitario.

Según los organizadores, no hay que aceptar como concluyente el referéndum del 23 de junio de 2016, en el que un 52 % frente a un 48 % de los británicos abogó por salir de la Unión Europea.

La marcha se produce en vísperas de que el lunes los Comunes voten por primera vez el proyecto de Ley de la Gran Derogación, que anulará el Acta de Comunidades Europeas de 1972, con la que el Reino Unido accedió a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), y trasladará al mismo tiempo el actual cuerpo legal de la UE al completo a la legislación británica.

De esta manera, el Gobierno británico quiere tener preparado un nuevo marco legal para cuando el país salga del bloque, el 29 de marzo de 2019.

Después de la votación del lunes, el proyecto legislativo se someterá a un periodo de enmiendas para ser eventualmente votado de forma definitiva por los Comunes y los Lores.
Nos permitimos dar a conocer la columna de la periodista María Jimena Duzán de la revista semana que titula Bustos, el apoderado


Bustos, el apoderado

Si el escándalo de Bustos y compañía no hubiera reventado, lo más probable es que la investigación contra Temístocles Ortega habría sido archivada, lo que le habría permitido encabezar la lista al Senado por Cambio Radical, noticia que ya es un secreto a voces en el Cauca.

El caso del exgobernador del Cauca Temístocles Ortega y del actual gobernador, Óscar Campo, quienes tienen una investigación dormida en la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema desde 2016, es un ejemplo del poder omnímodo que todavía sigue teniendo el exmagistrado Leonidas Bustos y su combo, desde su oficina de abogado.

La historia de este proceso comenzó en junio de 2016, con la denuncia de Camilo Enciso, el zar anticorrupción de la época, quien señaló a Temístocles Ortega y al actual gobernador, Óscar Campo, de haber presuntamente participado en el desvío de dineros de la Gobernación en las elecciones de 2015. En esos comicios, el entonces gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, demostró su poderío político: su candidato Óscar Campo, actual gobernador de ese departamento, ganó esa elección por más de 200.000 votos.

La denuncia del zar era tan precisa y concreta que dejó muy mal parado a Temístocles Ortega, así la suma del presunto peculado fuera de solo 480 millones de pesos. Enciso dijo tener pruebas de que esos dineros habrían salido de Indeportes, Cauca, y de que esos giros se habrían hecho por instrucción expresa del entonces gobernador del Cauca, Temístocles Ortega.

A tan solo dos meses de haber salido de la CSJ, el exmagistrado Leonidas Bustos asumió la defensa de Temístocles Ortega y de Óscar Campo, y desde entonces a ambos políticos caucanos les empezó a sonreír la suerte: tuvieron la fortuna de que su proceso le correspondiera precisamente a Alfredo Betín, fiscal delegado ante la corte, nombrado por el entonces fiscal Montealegre por recomendación del exmagistrado Francisco Ricaurte, quien es socio y compinche de Leonidas Bustos, el abogado de los dos políticos caucanos. 



Ni una de las innumerables pruebas y documentos que hay en contra de Temístocles Ortega y de Óscar Campo han sido valorados por el fiscal Betín. Las pruebas aportadas por la gerente de Indeportes Ana Bolena García -capturada en junio de 2016, pero liberada por vencimiento de términos un año después-, según las cuales su secretaria privada, el almacenista y ella habrían actuado bajo órdenes de Temístocles Ortega, cuando se hizo el desvío de los dineros, han caído en saco roto. 

Temístocles ni siquiera ha tenido que explicar ante la Fiscalía su presunta relación con María del Carmen Flórez, alias la Gata del Sur. Según las denuncias de varios funcionarios ella habría tenido un papel clave en la campaña de Óscar Campo, no solo como financiadora, sino como pieza clave en el presunto desvío de dineros

María del Carmen Flórez es una reconocida y temida empresaria del gremio de transportadores y exgerente de la Cooperativa de Motoristas del Cauca, de la que actualmente el gerente es su esposo. Ella aparece mencionada por HH, en un proceso de Justicia y Paz en el que Veloza manifiesta que la señora en mención habría ordenado el asesinato de Jacobo Sadovnik, quien la denunció por extorsión. Aunque los familiares entablaron una acción penal contra ella, la empresaria nunca ha sido requerida por la justicia. Su blindaje parece haberle servido hasta ahora porque ni los testimonios ni los chats presentados por Ana Bolena García, en los que aparece como una pieza clave de la campaña de Óscar Campo, han sido suficientes para que el fiscal a cargo del proceso investigue la relación entre Temístocles Ortega, el actual gobernador y esta empresaria del transporte.

En cambio, lo que sí ha impulsado el fiscal Alfredo Betín es la firma de preacuerdos para darles beneficios a los demás funcionarios que no han dicho ni mu y que fueron capturados con Ana Bolena bajo la hipótesis de que los 480 millones de pesos no se habrían desviado a la campaña de Campo, sino que se habrían quedado en el bolsillo de Ana Bolena.

Si el escándalo de Bustos y compañía no hubiera reventado, lo más probable es que la investigación contra Temístocles Ortega habría sido archivada, lo que le habría permitido encabezar la lista al Senado por Cambio Radical, noticia que ya es un secreto a voces en el Cauca.

Hoy que ha quedado expuesto el accionar de esa mafia que se tomó a la Justicia, liderada por Bustos, la Fiscalía está en la obligación de investigar las denuncias del periodista Carlos Pito, esposo de Ana Bolena, la gerente de Indeportes que ha denunciado a los dos políticos caucanos. Él sostiene que cada vez que su mujer declaraba algo o aportaba alguna prueba al proceso, estas le eran filtradas al apoderado de Temístocles Ortega. En un trino premonitorio publicado seis meses antes de que se descubriera quiénes eran Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte, Pito había preguntado si era cierto que “el esposo de la ex primera dama de la Justicia ya tenía cuadrado todo lo necesario para que la responsabilidad del exgobernador del Cauca y del actual gobernador por el caso de Indeportes quede en la absoluta impunidad”.

La única forma de saber si Leonidas Bustos como apoderado cuadró o no el proceso a favor de Temístocles Ortega y del actual gobernador, y de si hubo o no extorsión de por medio, es investigando a fondo las pruebas que hoy siguen sin ser valoradas por el fiscal Alfredo Betín, la ficha de Francisco Ricaurte y de Leonidas Bustos.
Juri Notas Breves.


VENDÍAN CÉDULAS A VENEZOLANOS 

Un total de 18 registradores están siendo investigados como supuestos responsables de vender cédulas a ciudadanos venezolanos para acceder a beneficios en Colombia. Los funcionarios habrían armado toda una red que entregaba los documentos a venezolanos que ingresaban ilegalmente al país, por cifras que estaban entre 400.000 y un millón de pesos. Tener la cédula les daba los mismos beneficios que a cualquier colombiano. Según Migración Colombia, unos 500.000 venezolanos han entrado al país desde 2014.

TODO VUELVE A LA NORMALIDAD 

El fin de la visita del papa Francisco a Colombia le devolverá la normalidad al curso de los acontecimientos políticos este lunes. Los congresistas volverán al Capitolio y el primer tema será la audiencia pública sobre las reglas de la justicia transicional para la paz, que es el arranque del proyecto en el Congreso. La Corte Suprema y la Fiscalía reemprenderán, en cuestión de horas, sus acciones respecto de los sindicados en los escándalos de corrupción de la justicia y odebrecht, que tiene a varios congresistas y exmagistrados en la mira. 

LARA LE DARÁ PRIORIDAD A LA JEP 

Las últimas cuatro semanas el presidente de la Cámara, Rodrigo Lara, se empeñó en atravesarles las sesiones plenarias de la corporación a las de la Comisión Primera. donde se discutía la reforma política. Cuando las dos sesionan al mismo tiempo, los proyectos salen viciados. Lara explicó que razón de su decisión es que la reforma política está hecha para beneficiar a algunas personas en particular y por eso se opone a ella. En cambio, dijo que si es necesario va a suspender las plenarias a partir de ahora para apurar la reglamentación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en las comisiones primeras conjuntas.

PEÑALOSA, A PUNTO DE SALVARSE DE LA REVOCATORIA


El miércoles, la sala plena del Consejo Nacional Electoral (CNE) estudiará, y posiblemente votará si avala o no la contabilidad que presentó el comité que pretende revocar al Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. De lo que defina depende el futuro de ese proceso, y todo indica que no la avalará por inconsistencias en esas cuentas.

El magistrado ponente es el liberal Emiliano Rivera, que llevará el caso a la sala con una ponencia negativa sobre la contabilidad, basado en un informe del Fondo de Financiación Política del CNE en el que constan las aparentes irregularidades y que los medios comenzaron a divulgar desde ayer. 

Faltan trámites, pero la revocatoria podría caerse por eso. Y así, tanto Peñalosa como el CNE podrán decir que el proceso se hundió por razones 'objetivas' atribuibles a los revocatorios ya que todo parte de un reporte técnico que demostró los errores que cometieron.
LEONIDAS BUSTOS: EL PADRINO DE LA JUSTICIA


Por estos días algunos recuerdan en los pasillos del Palacio de Justicia un incidente de hace más de una década que recién cobró nueva vigencia. Un abogado litigante acudió allí para intentar realizar un procedimiento, pero el magistrado auxiliar que llevaba el caso lo rechazó con vehemencia. Pasado un tiempo, aquel abogado llegó a ser presidente de la Corte Suprema y se convirtió en uno de los hombres más poderosos que hayan dirigido ese alto tribunal. Se trataba de Leonidas Bustos, quien jamás olvidó el desplante y prometió que mientras él fuera togado aquel auxiliar nunca ascendería. Lo cumplió. Solo cuando ese hombre se fue, al cabo de su periodo de ocho años, el funcionario pudo ser magistrado. Detrás de ese episodio hay una gran paradoja. El entonces auxiliar es Luis Hernández, el magistrado hoy designado para instruir la investigación que tiene como protagonista al cuestionado expresidente de la Corte Suprema de Justicia.

En las últimas semanas, Bustos se convirtió en el personaje principal, en calidad de villano mayor, de la telaraña de favores, sobornos y roscas que tenía lugar en la cúpula judicial. Su nombre, conocido en los círculos del Palacio de Justicia, pero ajeno a la mayoría de los colombianos, comienza a develarse como una de las bisagras fundamentales del entramado que destaparon la Fiscalía y la DEA hace un par de semanas. La historia de cómo logró convertirse en el peso pesado de la Rama Judicial comienza en Ibagué, la ciudad donde nació.

Bustos estudió allí en el colegio San Simón, una institución pública en la que se han graduado algunas de las más altas dignidades de la Rama Judicial. Consiguió el primer alto cargo de su vida en ese plantel, como representante estudiantil. Hay quienes dicen que ese fue el sorbo inicial de poder que le encantó. Para la época Bustos era un estudiante contestatario que leía a los principales pensadores de izquierda y admiraba a Jorge Eliécer Gaitán. Para alcanzar ese cargo derrotó a un estudiante tres años más avanzado. Era Eduardo Montealegre Lynett, quien sería, varias décadas después, fiscal general de la Nación, en buena medida gracias a los oficios de Bustos.

Al concluir el bachillerato, el joven Leo se mudó a Bogotá, en donde empezó la carrera de Derecho y su lucha irrefrenable por surgir. Estudió en la Universidad Libre, a la que siguió vinculado tras graduarse. Aunque nunca fue un jurista excelso, logró que lo nombraran en la jefatura del área penal de su alma mater y que le asignaran la administración de la cafetería principal en un momento en que sus finanzas no andaban bien. El negocio no resultó lo que se esperaba, por lo que el canon de arrendamiento reflejó saldos en rojo.

En la calle Bustos era un litigante más. Su vida transcurría en torno a expedientes mundanos y entre los pasillos del complejo judicial de Paloquemao. Poco a poco, fue consiguiendo clientes cuyos procesos lo obligaban a concurrir ante instancias mayores. Acudió a despachos de Fiscalías Especializadas, luego al Tribunal Superior y después, al edificio de sus sueños, el Palacio de Justicia. El lento pero constante ascenso del abogado penalista pareció truncado cuando la Rama Judicial puso en marcha el nuevo sistema penal acusatorio en 2005. La oralidad le pegó muy duro. Bustos era un abogado de memoriales y escritos, pero poco hábil para argumentar de viva voz en audiencia pública. Así que intentó refugiarse en alguno de los cargos que ofrecía la burocracia judicial, pero no alcanzó la calificación necesaria en los exámenes. Entonces decidió profundizar sus contactos y tratar de catapultar su nombre a la Corte Suprema de Justicia.

Llegó al máximo tribunal en 2008, impulsado, principalmente, por el magistrado Julio Enrique Socha Salamanca, y desde el primer día empezó a hacer lo necesario para que lo distinguieran. Del barrio Santa Isabel, donde vivía antes de ser magistrado, se mudó a un sector caro en el norte de la capital, compró trajes nuevos y adoptó un tono soberbio. En el dedo meñique de su mano izquierda usaba un portentoso anillo con una piedra verde incrustada que era imposible pasar por alto. Algunos decían que era una esmeralda excelsa y otros un símbolo de la logia secreta masónica a la que en el mito pertenecen muchos magistrados. Era el símbolo distintivo de aquel hombre de apariencia bonachona, altísimo y con una corpulenta figura, que hablaba siempre en el tono de estar contando un secreto.

Ya sentado en la silla de la Corte Suprema, Bustos se encontró con su alma gemela: Francisco Javier Ricaurte. A diferencia de él, que era tímido y poco sociable, Ricaurte era un hombre carismático y entrador. El cartagenero, de casi dos metros de estatura, llegó en 1999 a la corte como magistrado auxiliar y aguardó con paciencia a que su jefe –el cuestionado Carlos Isaac Náder– terminara su periodo, y lo ungió para sucederle. En 2004 Pacho Ricaurte llegó a magistrado titular de la Sala Laboral. Su metamorfosis también fue rápida, brusca y llamativa. Antes de empezar a enterarse de los asuntos del nuevo despacho, se deshizo de su destartalado Chevrolet Sprint blanco, en el que se movilizó por años, y pasó a la camioneta oficial. Antes de ser magistrado era reconocido por vivir ‘arrancado’, constantemente prestando plata entre sus compañeros para sobreaguar el fin de mes. Sin embargo, al mismo tiempo era un asiduo cliente de restaurantes finos en donde siempre pedía, para empezar, una buena botella de vino para agasajar a sus invitados, por lo general poderosos hombres de la Rama Judicial. “Ricaurte ha tenido una sola estrategia en la vida: tejer relaciones públicas”, dice uno de sus excompañeros en el Palacio de Justicia.

Aunque en salas distintas, Penal y Laboral, Bustos y Ricaurte hicieron química y pronto crearon una trinca que acaparó el mayor poder que se haya conocido en la Corte Suprema de Justicia.

Desde 2006, por cuenta del megaescándalo de la parapolítica, que ya había enviado a la cárcel a medio centenar de congresistas principalmente de Sucre, Cesar, Antioquia y Córdoba, la corte recibía la admiración general. Desde la perspectiva de la gente el tribunal era un sólido altar de justicia, mientras que a ojos de senadores y representantes era el ‘coco’ en persona. Esa percepción se profundizó cuando el país supo que el DAS espiaba ilegalmente a magistrados. Pero en 2012, con Leonidas Bustos como nuevo presidente de la Sala Penal, las cosas ya no fueron como antes.

La corte decidió hacer a un lado al magistrado auxiliar Iván Velásquez, responsable de coordinar el equipo que venía develando los hilos de la parapolítica. Oficialmente se dijo que era una simple “decisión administrativa”, pero la verdad es que ese portazo resultó de un pulso interno que lideró y ganó Bustos con el respaldo de Ricaurte. Álvaro Pastás, funcionario de la entraña de Bustos, asumió el cargo de Velásquez. Como efecto práctico la parapolítica tuvo un ocaso anticipado y se extinguió sin llegar a destapar los nexos de los paras de los Llanos y Cundinamarca con políticos del centro del país.

También perdió todo ritmo otra investigación emblemática que buscaba desentrañar la telaraña de corrupción tejida en la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE), en la cual aparecían como indiciados al menos 13 congresistas y excongresistas. Los investigadores de la corte obtuvieron evidencias de que políticos y abogados se habían quedado, amañadamente, con cuantiosos narcobienes incautados a la mafia. El escándalo llevó a la liquidación de la DNE, y aunque había señalamientos específicos y evidencia técnica, las consecuencias siguen en veremos. La corte dejó de brillar por sus resultados, y a cambio descolló con indignidades como el ‘yo te elijo, tú me eliges’.

Bustos y Ricaurte entendieron como nadie el potencial de las facultades electorales que tenían como magistrados. Desperdigaron sus fichas por toda la Rama Judicial (ver infografía). La elección y posterior reelección de Alejandro Ordóñez como procurador general fue una de sus obras. La Corte Suprema no lo eligió la primera vez, pero sí lo ternó la segunda. Los votos que otorgaron para designar nuevos jueces y otros altos cargos se reflejaron en sus proyecciones personales. Ricaurte, quien al concluir su periodo había participado en la elección de 18 magistrados, contó con el voto obsecuente de estos para brincar al Consejo Superior de la Judicatura, el organismo encargado de hacer las listas para llegar a ser magistrado y de manejar el billonario presupuesto de la Rama Judicial. (Y ahora aspira a ser nombrado en la Jurisdicción Especial para la Paz).

Por su parte, el magistrado Leonidas Bustos desplegó su influencia sobre la Fiscalía de Eduardo Montealegre. Los magistrados siempre han sido poderosos en el búnker, pero lograron hacerse sentir indispensables cuando bloquearon la elección de fiscal (designado por la corte de terna enviada por la Casa de Nariño) por más de un año en el choque de trenes con Álvaro Uribe. Finalmente la elección se destrabó con Viviane Morales, quien siempre tuvo fama de “no recibir a los magistrados” y a quien un fallo del Consejo de Estado la sacó del cargo por una formalidad en su elección.

Para llegar a esos altos cargos, el apoyo de Bustos se convirtió en una especie de bendición. El abogado logró ser reelegido en 2013 para la presidencia de la Sala Penal, algo inédito y no repetido en la historia de la justicia colombiana. Luego fue vicepresidente de la Corte Suprema, y un año después, en 2015, presidente de la corporación. Es esa época, su esposa, la procuradora María Cristina Pineda, se autoproclamó ‘primera dama de la Justicia’.